Hoy fue el día de las nubes. Nubes como explosiones en el cielo, blancas y relucientes sobre el tranquilo océano o grises y esperando a su momento.
También algas, montones de algas, literales, formando estructuras y barricadas ante las olas. Y en algunas zonas del mar, grupos verdes como esperando a sus amigas, a que sean recogidas, para volver a donde acaba el horizonte.
Y una foca, jugueteando entre las dos, a toda velocidad. Una foca Lázaro, como si el océano me devolviese con furia mi atrevimiento. ¿Y ahora qué?
Ahora el placer. El placer de tu regalo, de la lluvia fina con sol, de Mark acariciando la guitarra mientras la espuma hace lo propio con mis pies. Sin remordimientos. Volver a casa creyéndose un surfero local, aprender, arreglar, sufrir y siempre saber qué es lo más importante, el bacalao de Pasajes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario