- Ya conoces la respuesta.
- Sí, lo sé. Pero no deberías habértela llevado.
- ...
- No deberías. Era una alegría verla jugar entre las olas. Era realmente excitante seguir la costa buscándola y encontrarla, y señalarla con el dedo y gritar, ¡ahí está! Solamente con ver su sombra ya dibujabas una sonrisa en la cara. Pero nos has quitado todo eso.
- Sabes que es así como funciona.
- Pero podíamos haberla disfrutado unos días más, un año más. Acercarse a la costa, jugar con las corrientes y quizá asustar a algún surfero.
- Deberías alegrarte de lo disfrutado en lugar de entristecerte.
- Era una foca realmente simpática. Pero supongo que tienes razón. ¿Te la llevas entonces?
- Es donde le pertenece estar.
- Sí, es verdad. Adiós amiga.

No hay comentarios:
Publicar un comentario