Aprovechando el famoso «jet-lag», que ha hecho que hoy me despertase sobre las seis, me obligo a ponerme a escribir al menos un rato. Quién sabe si así podré coger la dinámica.
Tras las intensas semanas pasadas, me subí al avión ya más relajado, con las cajas enviadas por DHL, las maletas facturadas con casi todo dentro y la mente y el corazón tan ajetreados que tampoco me daba tiempo a pararme un rato a asustarme, deprimirme o qué sé yo.
El viaje en avión fue bueno, se me hizo más bien corto, pude ver la nueva de Clint Eastwood, aproveché para ver Los Juegos del Hambre que nunca vi, y estuvimos despiertos todo el primer vuelo con vistas a dormir en el segundo. En un momento dado me desperté angustiado y desubicado, le mandé un par de mensajes a mi madre y me puse el segundo disco de Muse, que, aunque parezca mentira, me relaja en su apocalipsis.
El Uber desde el aeropuerto me frustró bastante puesto que estuvimos como una hora de viaje, lo que me parece mucho comparando con que en 24 horas puedes llegar hasta aquí. Aun así, estaba contento de poder meter nuestros siete bultos en un Uber normal. El conductor era un tipo curioso, de origen quizá indio, y tenía cierto nivel cultural histórico, aunque a la vez preguntaba algunas cosas obvias (para mí).
Finalmente llegamos a casa, deshicimos las maletas y organizamos las cosas en armarios, dispuse mis dispositivos en el «despacho» que nos han montado y colgamos el Chillida en la habitación para que pareciese un poco más nuestra casa.
Este par de días ha sido relajado, hemos podido ir a desayunar y tomé mis primeros huevos benedictinos, Australia me regaló una bici retro australiana super guay que ya he podido probar e incluso ayer cocinamos garbanzos para cenar aprovechando que es invierno, frío y oscuro.
El trabajo me está costando un poco, pero creo que en no mucho tiempo estaré más acostumbrado a los horarios.
Sigo a vueltas con empezar a «instagramear», creo que debería empezar con cualquier tontería y ya quitarme esa barrera de vergüenza y pereza.
Ya tengo tarjeta de teléfono australiana, con muchos datos y llamadas a España incluidas. Estoy intentando organizar mis tareas de alguna manera, tanto las personales como las de trabajo. Tenemos una manta de Ezcaray naranja en la cama que me da dos tipos de calidez. Estamos probando distintas barras de pan en distintos establecimientos para ver cuál es la mejor en relación calidad/precio.
Bueno, aquí lo dejo de momento, nos vamos viendo.
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