12 de agosto de 2019

Weekend y más

Me vuelvo a obligar a sentarme un rato y escribir en lugar de perder miserablemente el tiempo navegando por Internet. Es un martes trece por la mañana, el cielo sigue absolutamente encapotado y la farola de enfrente de casa sigue encendida día y noche sin que nadie lo remedie. Australia está en Sídney por viaje de trabajo fugaz y su madre tampoco estaba, así que ayer fue una noche de chicos.
Mi recaída el lunes donde volví a estar enfermo hizo que la adaptación fuese algo más tardía, aunque ya me siento recuperado y los horarios de trabajo no se me hacen muy duros. Aun así, estoy intentando cuidarme mucho, beber agua en gran cantidad y de momento no salir a correr o en bicicleta.

El fin de semana fuimos a Woodend, donde vive parte de la familia de Australia, puesto que había una celebración de cumpleaños. Siempre vamos allí en Navidad y se sentía un poco como entonces, también había tres tipos de carne, mucha gente, y esta vez frío fuera, lluvia el sábado y nieve el domingo.

¡Me he venido a un café a seguir escribiendo! He aquí mis vistas.



El caso es que todo el tema del invierno me hizo reflexionar. A mí me gusta bastante el invierno, aunque no me gusta que oscurezca pronto, pero es la única parte. Pensando, me di cuenta de que el invierno en España conlleva siempre la Navidad, y esa es una parte muy importante y que me encanta. Aquí en cambio, eso no se da, es simplemente la estación sin la ilusión, las reuniones familiares, la comida, los Reyes Magos. ¿Cómo de importante será este factor en que me guste el invierno?

El domingo fuimos a un pub en Woodend para cantar. La gente va, se pide una cerveza y tres personas llevan la batuta mientras proyectan las letras y cantas. La canción principal fue Riptide de Vance Joy, lo cual fue afortunado porque me gusta. Yo me puse en el grupo de los low, que no sé si se traduce como grave, y a ratos pensaba que era mejor estar en otros grupos porque quizá era más aburrido poner todo el rato voz grave. Me gustó la terraza del segundo piso y me agradaba la idea de llevar a las visitas que vengan en noviembre allí.

Ayer por fin volví a leer. Fante, he vuelto a empezar. Me quedé muy trabado con todas las organizaciones, a ver si lo cojo con ganas otra vez. He hecho tortilla, alcachofas, garbanzos. Llevo puesta la cadena de mi Amama. He quitado las animaciones de mi móvil para que vaya rápido. Estoy probando nueva música española, no necesariamente actual. Las cajas llegaron sin aparentes daños, bien por DHL. A veces me viene la inspiración, pero enseguida se va. A veces me entienden y a veces no. Aquí los repartidores van en unas bicicletas eléctricas pequeñitas, son asiáticos y también parecen ir jugándose la vida. Encontré una iglesia donde poder ir a misa de ocho de la tarde, aunque sigo prefiriendo St. Patrick's. Hemos comprado Digestive, me recuerdan a Abu. El Nesquik en cambio no es lo mismo, probaré otras cosas. Estoy dando el salto de Evernote a OneNote por fin.

¡Me voy!

1 comentario:

  1. Crónicas de un español en el exilio... 👏
    Sugerencia del día: https://youtu.be/-_tO_JoElrE

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