4 de marzo de 2020

Filipescu

Recuerdo perfectamente el comedor, con el ordenador arrinconado en aquel armario blanco que nunca estuvo diseñado para ello, con todos asomados a una pantalla que sería de diecinueve pulgadas como mucho. No sabría decir cómo de pixelado se veía el partido, seguramente inaceptable hoy en día. Y recuerdo el gol de Filipescu y cómo fui al baño después y me duché mientras lloraba, disimulando las amargas lágrimas y cumpliendo aquello de que los hombres lloran solos. No sería la última vez, pero yo creo que sí fue el momento más desconsolado. Creo que ni siquiera cuando bajamos me sentí tan mal, porque pensé que era entonces cuando tenía que ser más de la Real y al día siguiente me enfundé mi jersey que tanto me gustaba. Después vendrían los Polideportivo Ejido o el desastre contra el Alavés, pero nunca como aquel maldito Filipescu.

Escribo esto porque acabo de escuchar a Imanol diciendo que él era de los aficionados que cuando perdían se iba al cuarto y se encerraba a oscuras. Al segundo me venía aquella imagen fatídica. Gracias a él hoy podemos soñar con ganar un título, aunque la final será seguro durísima. Pero el sueño lo tenemos.

Aúpa Reala.

1 comentario:

  1. Y Dani el gitano... Asco
    Pero fue peor el descuento contra el Villarreal, o el partido de Vigo.
    Y lo peor de todo el no ascenso de Vitoria, que encima lo vi solo...

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