Es alucinante volver a escribir en esta situación, en la que el mundo titubea ante, probablemente, la mayor crisis real desde las Guerras Mundiales, con unos líderes incapaces y quizá hasta psicópatas que decía mi columnista favorito, y con la conciencia de la fragilidad de la vida y el sistema que nos rodea. Muchas veces hablamos de lo que ha costado conseguir llegar a este estado de bienestar, y de cómo las generaciones pasadas lucharon por alcanzarlo y dejárnoslo. Ahora podemos comprobarlo en nuestras propias carnes. Supongo que esto será nuestra historia, nuestra guerra, o nuestra epidemia, como tantas generaciones pasadas tuvieron y sobrevivieron.
Quería profundizar un poco más en el tema de los líderes y compartir algunas ideas y conversaciones. Creo que ha quedado claro que no están preparados, y ni se esperaban una crisis así y ni han querido ni han sabido tomar decisiones. Entiendo que ni en sus pesadillas temían algo así, pero las decisiones fáciles y sobre chorradas todos somos capaces de tomarlas. Es su trabajo el tomar las difíciles, para eso están ahí. Y algunas cosas se veían venir, puesto que estaban pasando en el país vecino unos días antes. Me defrauda mucho la absoluta incapacidad, el ir a remolque y la cobardía que veo. También me enfada y entristece ver a las distintas y malditas comunidades autónomas cerrando los colegios a cuentagotas. ¿De verdad no somos capaces de centralizar este tipo de cosas? Qué triste. Pensaba en Churchill y como recurrieron a él cuando la cosa se puso fea y necesitaba a alguien que tomase decisiones difíciles. Mucho me temo que no es posible hoy en día.
Casi todas las conversaciones a lo largo del día giran en torno al corona, y la verdad es que es muchas veces alarmante y asusta, pero también resulta interesante por su gravedad e inmensidad. En una de esas interesantes conversaciones hablaba con un amigo, virtualmente por supuesto, de la poca solidaridad que se mostraba en comparación con otros casos recientes. De la inexistencia de la famosa Unión Europea que sale en portadas en otras crisis humanitarias. Aquí no se tiende la mano a Italia, es un every man for himself. Han tenido que ser los chinos los que manden ayuda, al menos de momento.
Aquí en Australia la situación parece mucho más bajo control que en España, al menos ahora mismo. De todas maneras, como han encontrado algunos casos nuevos de contagios, están tomando ya medidas preventivas de teletrabajo y demás, algo que creo sensato para reducir desde el principio los riesgos. También, ya desde hace tiempo, se nota la falta de algunos productos en el supermercado, aunque aseguraban que los suministros están garantizados. Lo cierto es que sí que llegan nuevas remesas, pero ciertas cosas se acaban en seguida, y están empezando a limitar la cantidad que puedes comprar.
Habrá pues, que prepararse, para no salir mucho de casa y contribuir a la concienciación y a reducir los riesgos en general. Estaba pensando antes que igual me podía comprar una PlayStation para jugar por Internet, al menos al Guitar Hero o algo así. Luego he pensado que al menos tengo todos estos libros para leer. Ahora mismo estoy con Nueve cuentos de Salinger, con alguno de los relatos muy interesantes. Aunque, eso sí, no aptos para mi madre, que no comparte mi gusto por la crudeza que a veces me conquista. Os dejo simplemente dos recortes que me gustaron.
Os dejo también una historia de Instagram de O'Caldiño que me ha hecho ilusión.
"- Ahí viene una ola -dijo Sybil nerviosa.
- No le haremos caso. La mataremos con la indiferencia -dijo el joven-, como dos engreídos."
-dijo mi invitada, con el tono claro, inconfundible, de quien aborrece la charla intrascendente.
Os dejo también una historia de Instagram de O'Caldiño que me ha hecho ilusión.
Y hasta pronto, cuidaos.
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