A ratos me paro un momento y, tras preguntarme si esto es real, me contesto, sí, es sobrecogedor pero es real. Otras veces me sorprendo pensando en toda la situación como si no fuese del todo conmigo, como cuando ves en las noticias alguna catástrofe en Guatemala, que, aunque lo sientas, no te toca de cerca.
Seguimos sin estar en situación de Estado de emergencia, aunque ya están empezando a tomar algunas medidas más drásticas aquí también, y los supermercados sufren cada día ya ante los aprovisionamientos de la gente. También me pregunto por qué tardan en decidir ciertas cosas hasta que salen dos o tres contagios en vez de tomarlas antes. Supongo que los italianos pensaban lo mismo con España.
El fin de semana ha transcurrido tranquilo, sin estar totalmente encerrados en casa pero pasando mucho rato aquí, y la gran mayoría frente a la pantalla, pese a todos los planes propuestos. Entre que miras cómo va la cosa y tratas de ver cómo está todo el mundo se pasan muchas horas. Australia ha querido cocinar una sopa para congelarla en raciones y he ayudado, aunque la sopa tiene pinta de no gustarme mucho. El sábado compramos algunas cosas que hacían falta y salí bastante paranoico. Hoy en cambio he ido a misa a un rinconcito y al volver, cuando hemos ido a comprar pan, estaba mucho mejor. Quizá simplemente fluctúa mi estado de ánimo. Ahora he estado mirando un rato un receptor bluetooth para el sistema de audio, y por lo que veo Amazon parece seguir funcionando normal. Espero que lleguen los altavoces, deberían llegar esta semana...
Antes comentábamos si alguien hablará de otra cosa ahora mismo. La verdad es que es difícil no volver al tema. Estaba pensando, ¿de qué otra cosa puedo escribir? Pero luego no se me ocurre nada.
¡Hasta mañana!
No hay comentarios:
Publicar un comentario