Hola de nuevo desde las Antípodas, donde sigo pensando que quizá mi perspectiva española me hace ser más precavido de lo normal, pero creo que es mucho más sensato prevenir para no acabar como allí. Aunque claro, quizá para eso tendría que haber manifestaciones multitudinarias, congresos y demás entre medias.
Todo el tema de los retrasos en adoptar las normas aquí que veo aplicar en Europa me llama la atención, y estaba pensando que en realidad seguramente se debe en exclusiva a decidir entre economía y personas. Claramente la primera opción parece que es la economía. Supongo que hay alguien que tiene los números que suponen parar una semana los colegios, las tiendas o la vida en general. Y están decidiendo eso sobre las vidas que hagan falta. Lo que es irónico es que luego, por ejemplo, están poniendo normas de que a primera hora los supermercados son para gente mayor o con discapacidades, que son los mismos que se verán afectados si no se toman medidas y se descontrola la cosa.
Por cierto, que las restricciones en los supermercados han llegado y en todos a la vez, han debido acordarlo, y entre otras se han reducido las horas, y limitado la compra de productos básicos como azúcar, pasta, leche, tomate en lata y jabones. Todo esto a mí me sigue llamando la atención, porque llevan semanas diciéndonos que no va a haber ningún problema con los suministros, pero la realidad es que cada día hay menos cosas y es más difícil encontrar carne o verduras, casi imposible leche o panes «duraderos», y un sueño papel higiénico y similares. A lo que voy es a que me estoy temiendo que esto de mantener la histeria diciendo que no habrá problema con los suministros quizá no dure mucho. Vamos, que en todos los libros y películas de guerras está presente el trueque de lo que tú puedes acceder por lo que el otro puede, no es ningún misterio.
Hoy he acabado Nueve cuentos de Salinger, el segundo de mi ciclo que estoy recorriendo felizmente a través de la colección que me regaló mi familia hace tiempo. La verdad es que varios me han gustado mucho. En realidad tienen mucha más calidad que El guardián entre el centeno, aunque creo que las ideas interesantes que Salinger consigue plantear son comunes en casi todas las historias.
También he hecho unos ejercicios con la aplicación hermana de Nike que uso para correr. Lo malo es que he hecho uno que tenía sentadillas y me dan muchísima grima desde que al volver del Camino de Santiago me comentaron que tratase de evitar ese tipo de cosas por el cartílago. Por otro lado, creo que ha varios ejercicios de ese estilo que son buenos para entrenar los músculos de alrededor de la rodilla y que precisamente te protegen el cartílago... Seguiré investigando, pero me ha sentado bien hacerlo.
Finalmente, he recibido mi regalo mensual de café en grano y es una delicia poder olerlo cuando llega. Tengo que mejorar de alguna manera la temperatura del conjunto café y leche, porque se enfría demasiado al cortarlo. En fin, cosas mías en mi camino a ser un pijo del café.
Mañana intento contar más cosas, un abrazo y a cuidarse.
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