Las horas van pasando pero mi pereza para irme a la cama no desaparece. Haría cualquier cosa, trabajar, leer La casa de los muertos, leer columnas de Carlos Esteban, escribir las partes llamativas de lo que he leído hoy en Goodreads, refrescar Twitter como si en algún momento fuese a salir algo interesante o incluso organizar el día de mañana. Cualquier cosa con tal de tratar de aprovechar un poco más, tener este trocito de vida a mi disposición, aunque luego por la mañana se vuelvan las tornas y el mundo despierte y disfrute de la mañana mientras yo me resisto a salir de entre las sábanas.
El frío ha vuelto a Melbourne y ya no se puede apelar a la ropa de casa de manga corta. Es más, cuando esta mañana me he acercado al consulado de España, para solicitar mi voto, hacíalo con cazadora y no sobraba. Por cierto, que el voto ha quedado solicitado, rellenando dos impresos y aportando copias del pasaporte, de la vigencia de mi visado y una prueba de la dirección donde vivo. El lado negativo es que parece que es habitual que los votos no lleguen a tiempo. Alea iacta est. Estaba leyendo que quizá es más preciso Iacta alea esto, pero no quiero pecar de pedante.
Otra cosa que he hecho hoy es ir a correr, y he intentado hacer los cinco quilómetros más rápido. Llegar hasta el parque siempre es más lento, pero creo que luego he ido bien. La verdad es que noto algo de mejoría en el estado físico respecto a los primeros días.
¿Veis? Otra vez he cambiado el estilo en este último párrafo, y me convierto en un escritor de diario en vez de en uno con pretensiones y de historias menudas. Qué se le va a hacer.
También hoy, en un triste intento de emular a mi padre y mi abuela, he estado cocinando croquetas. En realidad la besamel la preparé ayer, de manera ciertamente lamentable, y con más sombras que luces, y hoy he estado finalizando el trabajo. El aspecto ha sido bastante bueno, pero la besamel B estaba sosa y demasiado densa. Las buenas noticias son que la besamel A, de la que todavía queda, estaba más rica, más suave y con mejor toque de sal. Las mejores noticias son que, si la primera vez me sale así, entiendo que tengo espacio para mejorar pero que no estoy tan lejos. A ver si esta Navidad puedo trabajar con los expertos en la materia.
(Había escrito en este párrafo anterior bechamel, pero he confirmado que mejor besamel).
Mañana espero que, tras haber pasado ya estos días post-Sídney, pueda volver un poco a la rutina y avanzar en algunas cosas pendientes que tengo. Os aburriría con ellas, pero mejor os aburro con ellas cuando las haga en los próximos días.
Nos vemos.
No hay problema, esto es cuestionc de ensayo/error en Navidad practicamos.
ResponderEliminar