12 de septiembre de 2020

Tower Hill

Tower Hill se ha convertido en uno de mis lugares favoritos de Australia y, si tuviese ocasión, no dudaría en traer a los visitantes aquí. Se llega desde Warrnambool por la carretera que sigue hacia el oeste, hacia Port Fairy, girando a la derecha justo al acabar de subir un repecho. Nada más entrar, se tiene una vista espectacular de un entorno absolutamente verde (y amarillo si es la época de floración de las mimosas) y con múltiples lagos llenos de aves. A partir de ahí, vas bajando por una carreterita preciosa, y lo más probable es que no pares de encontrarte animales, incluyendo cuatro de los más emblemáticos de Australia, canguros, koalas, emúes y equidnas.

Resulta que el repecho y la bajada forman parte de la aventura, puesto que Tower Hill es un volcán inactivo, y en cuanto lo ves y te lo cuentan tiene sentido. Para mí esto hace que sea una especie de micr-mundo, separado de la realidad, donde todos estos animales viven felices.

Tiene varias rutas y caminos para hacer excursiones, todas bonitas y agradables y con distintos tipos de paisaje. Algunos suben y puedes ver desde lo alto los lagos y las vistas, otro va sobre un humedal con pasarelas de madera rodeado de cañas, otro va bordeando el lago por la orilla... Lo más seguro es que tengas ocasión de ver de cerca un emú, incluso poder escuchar el alucinante ruido que hacen y que parece extraterrestre. Un día, estábamos Australia y yo comiendo un bocadillo tranquilamente sentados con vistas a uno de los lagos, cuando vinieron corriendo hacia nosotros dos emúes, que al vernos giraron hacia su derecha. ¡Al poco descubrimos que huían asustados de unos ciclistas! También es normal ver alguno por el aparcamiento y la zona de picnic, picoteando la hierba y acercándose a los coches e incluso metiendo la cabeza por la ventanilla.

En otra excursión vimos un equidna, o más bien lo escuchamos y luego lo descubrimos. El pobre estaba tan asustado que estuvo sin moverse un par de minutos, y luego debió o bien acostumbrarse, o bien decidió arriesgarse, y empezó a moverse con ese curioso caminar para mi regocijo.

Los koalas son casi habituales, y puedes jugar a ver cuántos encuentras en lo alto de los eucaliptos, o alguno que esté muy cerquita en la zona del aparcamiento para poder hacer las fotos de rigor. Los pobres canguros y ualabíes son menospreciados en esta reserva. ¡Con tanta competencia no llaman la atención!









(Versión dos).

Existe un lugar
donde abunda la verde hierba,
los lagos llenos de aves,
los árboles de todo tipo, eucaliptos, mimosas.

Una vez hubo lava donde ahora hay emúes.
Hay koalas en las ramas
cisnes negros, equidnas,
y desde arriba vistas asombrosas.

Tower Hill se ha convertido,
en uno de mis sitios preferidos.

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