Aquí en esta entrada tenía escrita la siguiente nota:
He leído éramos felices y no lo sabíamos. - Yo sí lo sabía.
Creo que lo debí apuntar, un día, leyendo uno de estos mensajes que se debaten entre ser filosofía barata y consuelo y apoyo para los, quizá, tediosos días en que transcurren nuestras vidas ahora mismo. Quedaría mejor si fuese como en alguna novela, cuando un personaje encuentra que alguien ha escrito una nota al margen, «yo sí lo sabía».
Lo que quería decir, y por eso seguramente soy tan duro con los calificativos, es que yo no necesitaba una pandemia para darme cuenta de lo maravillosa que es la vida, en particular mi vida, y de todas las cosas buenas y bonitas que te pasan. De todo lo que se puede disfrutar, de que hay momentos tristes y momentos aburridos que también forman parte del camino. Del increíble estado de bienestar en el que vivíamos y de los peligros que lo amenazaban.
Hoy (hoy es ya el tercer día en el que visito esta entrada) precisamente pensaba en que el mundo va a cambiar. No sé cómo exactamente, pero va a cambiar. Yo espero que para bien, que aprovechemos lo aprendido, pero quizá ya nunca vuelva a disfrutar de alguna de las cosas que disfrutaba antes. Y eso me daba pena.
El otro día creo que pensaba desarrollar de mayor manera la idea, pero si no luego no lo mando, por lo que, así queda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario